Qué aprendimos del turismo en la década pasada y no debemos olvidar

Hoy en día, vemos al turista mexicano como a un viajero más educado en todos los sentidos y que busca ir más allá.

Recordar y aprender

Termina una década y comienza una nueva. ¿Qué pasó en el mercado de los viajes y cómo se visualiza el turismo mexicano para la próxima?

Hoy en día, vemos al turista mexicano como a un viajero más educado en todos los sentidos y que busca ir más allá. Ya salió de pasear al interior de México, de Estados Unidos y de España; es decir, de los básicos. Se da a la tarea de buscar nuevos horizontes y encontrar la forma de llegar a nuevos destinos. Fue una constante en el turismo durante la década pasada y, hoy día, es tendencia mundial.

Tenemos varios temas sobre el espectro turístico internacional y mexicano. En la última década, la tecnología hizo toda la diferencia: las páginas para reservar todo tipo de servicios turísticos, las comunidades de viajeros y la conectividad.

Digamos que el turismo, hoy día, opera de otra forma. Ya no se trata de comprar la oferta que haya, sino lo que puedes conseguir con tus habilidades de búsqueda; es increíble el número de posibilidades que tienes.

Por ejemplo, puedes comenzar a conocer un destino por sus fotos en Instagram. Luego pasas a Google y encuentras ofertas aéreas que te llevan a tal destino y cada vez estás más cerca de volver tu sueño de viaje, realidad. Los servicios para viajeros en esta industria están creciendo a través de estas conexiones de manera acelerada y también muy adelantada.

No hay barreras, depende de ti si quieres hacerlo o no. Ahora el viajero ha tomado el control, él decide a dónde quiere ir. Las cosas ya están automatizadas, libres y han creado una comunidad. Investigando en la red encuentras lo que buscas y te las puedes arreglar para viajar.

 

El sobreturismo 

Cada vez más gente está llegando a los lugares que ya eran populares y que ahora se están sobrexplotando. Nos fuimos al otro extremo, ahora tenemos lugares que hay que proteger del turismo. Esta tendencia comenzó la década pasada y  continuará en esta que comienza.

Proteger los lugares turísticos no sólo se refiere a los recintos naturales, sino también los santuarios, los templos, los lugares históricos y la arquitectura del lugar.

Porque, aunque los turistas seamos cuidadosos y respetuosos, los lugares presentan desgaste al recibir a tantas personas. Por ejemplo, si vistas la Basílica de San Pedro, en Vaticano, puedes ver que algunas decoraciones están ya casi lisas de tantas personas que las tocan y, si no protegemos esto, en algún momento se va acabar.

El resguardo, la protección de los nichos turísticos es una tendencia que se tiene que adoptar por todos los gobiernos y organismos para generar más consciencia en los viajeros que visitan estos lugares.

Por ejemplo, poder apreciar Chichen Itzá (Yucatán) sin tener que llegar a la cima, o u observar algunas partes del Templo Mayor (en Ciudad de México) a cierta distancia, es muy necesario. Tenemos que aceptar la posibilidad de apreciar estos lugares, aunque sea con restricciones, y cooperar para que más gente pueda ser partícipe, para que todos podamos conocerlos y compartirlos.